De la cuadra al algoritmo: 3 formas en que internet transformó nuestra cotidianidad

Mientras el trompo, las caucheras y los juegos de escondidas libraban su batalla por permanecer vigentes ante la renovación generacional de los años 2000, niños con disquetes y CD corrían por la cuadra tocando la puerta de sus amigos para conectar el cable del teléfono al computador. El propósito: abrir un portal con destino a un mundo de chats con zumbidos, descargas en Ares, y foros con trucos de videojuegos que apenas dejaban vislumbrar lo que estaba por venir. De a poco, la vida de cuadra compuesta de partidos los domingos, cometas en agosto y globos en diciembre, comenzaba a girar en torno a la adrenalina que producía perder una descarga de un día entero por la entrada de una llamada telefónica. Hoy, varios años después y superadas tantas llamadas desafortunadas, podemos afirmar que aquella época representa para muchos de nosotros el punto de partida para sentir el mundo más expandido, más global, más libre y colectivo.

En este artículo exploraremos una serie de acontecimientos y prácticas que, con la llegada de internet, se transformaron para regalarnos nuevas formas de habitar el mundo.

1. El intercambio de música. Para quienes somos nostálgicos, debe ser emocionante recordar aquellas épocas en que los nuevos ritmos llegaban vestidos de trueque; no es un secreto que durante años el intercambio de casetes y CD fue el medio para variar la rutina sonora de nuestros días. Sin embargo, con la llegada del internet nuestras arcas musicales se multiplicaron a niveles que jamás imaginamos para permitirnos explorar música y melodías de casi cualquier rincón del mundo, así abrimos puertas hacia la construcción de nuevas formas de sensibilidad.

2. La manera de informarnos sobre nuestro entorno. Durante siglos, tanto la información como el conocimiento fueron poderes y privilegios que circulaban en una sola dirección, pocos emisores, muchos receptores; esto no solo limitaba nuestra perspectiva sobre lo que acontecía a nuestro alrededor, sino que además nos dificultaba tremendamente contrastar nuestras fuentes de información.

Con la llegada de internet las cosas tomaron un rumbo diferente. Si bien todavía hay comunidades a las que no llega este tipo de servicio, el paso de los años ha hecho cada vez más evidente el cambio en la manera de informarnos, desencadenando un fenómeno en el que la heterogeneidad de discursos ha permitido que la balanza entre emisores y receptores se nivele, permitiéndonos incluso convertirnos en fuentes reales de información sobre acontecimientos que ocurren cerca a nosotros.

3. Lo que elegimos para forjar nuestra identidad. Han sido muchas las personas que a lo largo de su vida no se han sentido identificadas con el entorno que les rodea, desde la música hasta formas de vestir, amar y pensar. Quizá sea este el punto más importante de este artículo, ya que gracias a la aparición del ciberespacio muchas ventanas se abrieron ante nosotros como la posibilidad de conocer y conectar con comunidades y herramientas que han sido vitales a la hora de desdibujar imaginarios y reducir brechas de intolerancia ante lo diferente.

Internet nos dio acceso a formas alternativas de conocimiento, y nos brindó la facilidad de conectar con hábitos y costumbres a los que décadas atrás no hubiéramos podido acceder debido a limitantes geográficas, culturales o económicas; convirtiéndose en nuestra herramienta principal a la hora de adquirir nuevas habilidades o encontrar filosofías de vida acordes con nuestras más profundas convicciones.

Gracias a la web descubrimos la existencia de muchos mundos dentro de este mundo, y recibimos con alegría el regalo de poder acercarnos a ellos con tan solo un clic.

Si algo nos ha dejado claro este artículo es lo mucho que ha cambiado el mundo gracias a internet. Ahora cuéntanos, ¿qué otras cosas de tu vida ha transformado el internet?

Sebastián Ramírez Vásquez
Guionista

Ude@ Educación Virtual

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4 comentarios sobre “De la cuadra al algoritmo: 3 formas en que internet transformó nuestra cotidianidad

  1. Me gusta sentarme a recordar los momentos en los que el tiempo pasaba más lento. Internet nos abrió la puerta a un mundo en el que se consume información de todo tipo, tenemos una herramienta con la que podemos acceder a cantidades inimaginables de conocimiento, pero decidimos pasar horas consumiendo contenido chatarra. Horas y horas desperdiciadas viendo videos de 10 segundos que ni se esfuerzan en permanecer en nuestra memoria. ¿Dónde quedaron las películas que ve se veían una y otra vez y se discutían durante días enteros?¿Cuándo murieron los juegos a los que invertíamos horas? ¿Qué carajo le sucedió a los niños? solían tener imaginación.

    1. Saludos, Stiven
      Nos alegra que este contenido te haya resultado interesante; sin duda, lo que nos planteas en tu reflexión también es una muestra de cómo las TIC, aunque han facilitado diversos procesos de la sociedad, también han generado una transformación de prácticas valiosas que teníamos antes.
      Nos gustaría mucho contar con tu participación en una de las categorías de nuestro blog, si te animas a compartir algún contenido, escríbenos al correo: comunicacionesude@udea.edu.co
      ¡Muchas gracias por leernos!

  2. “Me gusta sentarme a recordar los momentos en los que el tiempo pasaba más lento. Internet nos abrió la puerta a un mundo en el que se consume información de todo tipo, tenemos una herramienta con la que podemos acceder a cantidades inimaginables de conocimiento, pero decidimos pasar horas consumiendo contenido chatarra. Horas y horas desperdiciadas viendo videos de 10 segundos que ni se esfuerzan en permanecer en nuestra memoria. ¿Dónde quedaron las películas que ve se veían una y otra vez y se discutían durante días enteros?¿Cuándo murieron los juegos a los que invertíamos horas? ¿Qué carajo le sucedió a los niños? solían tener imaginación”.
    – Stiven Serna Arboleda

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